Siria-Declaración de Jean-Yves Le Drian, Ministro para Europa y de Asuntos Extranjeros 14-04-2018 [fr]

JPEG

Declaración del Ministro para Europa y de Asuntos exteriores, Jean-Yves Le Drian en relación con la acción de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña en Siria:

Señoras y Señores:

El presidente de la República confirmó que la utilización del arma química en la ciudad de Duma, cerca de Damasco, el 7 de abril, durante una ofensiva de las fuerzas del régimen de Bachar el Asad, fue comprobada y es imputable al régimen sirio. Este ataque químico provocó varias decenas de víctimas –al menos 45 de acuerdo con las fuentes médicas convergentes presentes in situ– y cientos de heridos. Ya se cruzó la línea roja que había fijado el presidente de la República en mayo de 2017.

Habíamos dicho que una transgresión de esta naturaleza no nos iba a dejar sin reaccionar. Tomamos nota del bloqueo sistemático del Consejo de Seguridad. Así que actuamos de conformidad con nuestra palabra y con nuestra responsabilidad, en coordinación con nuestros Aliados.

El régimen de Asad decidió deliberadamente romper el tabú que representa, desde principios del Siglo XX, el uso de las armas químicas. Desde hace siete años, no ha dejado de infringir las normas internacionales, en el más absoluto desprecio del derecho de la guerra y de un principio básico de humanidad.

La escalada química en Siria no es aceptable.

No es aceptable porque la utilización de armas químicas constituye la violación de una norma fundamental del derecho internacional y el derecho humanitario.

El uso de estas armas de terror transgrede los convenios más antiguos: el Protocolo de 1925 que prohíbe el uso en la guerra de armas químicas; viola la Convención Internacional sobre la Prohibición de Armas Químicas firmada en París en 1993, a la cual se adhirió Damasco en 2013. La fabricación y el uso de estas armas representan una amenaza para la paz y la seguridad internacional. Aquellos que los contravienen se colocan a sí mismos en el banquillo de las naciones acusadas.

La escalada química no es aceptable porque el régimen sirio había asumido el compromiso de desmontar íntegramente su arsenal.

En septiembre de 2013, el Consejo de Seguridad había tomado nota de este compromiso y había decidido, en su resolución 2118, que Siria debía respetarlo, so pena de ser objeto de las medidas establecidas por el capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas. El capítulo VII tiene un sentido claro: consiste en el recurso a medidas militares para forzar a aquellos que amenazan la paz y la seguridad internacional.

La escalada química en Siria no es aceptable, porque, desde las declaraciones del presidente de la República, todos habían sido advertidos de las consecuencias de una violación de los compromisos asumidos por el régimen sirio, ante la comunidad internacional. El régimen de Bachar el-Asad sabía a lo que se exponía empleando una vez más estas armas horrendas contra su pueblo, eligiendo de nuevo deliberadamente pisotear el derecho internacional.

La acción conducida por nuestras fuerzas armadas, a quienes deseo elogiar pues conozco su profesionalismo y su sangre fría al servicio de Francia, les será detallada en unos momentos por la ministra de Defensa, Florencia Parly.

Esta acción –que contempla poner un término a una grave violación del derecho– es legítima, pues está circunscrita a objetivos precisos: la destrucción de las capacidades químicas del régimen sirio con el fin de impedir que cometa nuevas masacres químicas y que continúe su estrategia de terror en contra de su propia población. Es una acción proporcionada y con un blanco específico: no tiene como objetivo ni los aliados de Assad ni la población civil, sino disuadir al régimen sirio de proseguir estas acciones criminales. El régimen de Damasco debe dejar de emplear este tipo de armas.

Desde hace siete años, el conflicto sirio no ha dejado de agravarse y extenderse: afecta directamente la seguridad de Francia y Europa. En este contexto, tenemos dos prioridades: la lucha contra los grupos yihadistas, en particular Isis, y el retorno a la estabilidad que implica una solución política. Por si misma puede ser sinónimo de paz y seguridad para el pueblo sirio, para la región y para la comunidad internacional.

Por ello, muy rápidamente, vamos pues a tomar iniciativas políticas.

Tenemos pues tres imperativos:

-  Primero, el desmantelamiento del programa químico sirio, de manera comprobable e irreversible.

-  Segundo, el cese al fuego en el conjunto del territorio sirio y el acceso humanitario a las poblaciones civiles, como lo exigen las resoluciones del Consejo de Seguridad. Estas decisiones tienen fuerza de ley internacional. Se imponen a todos. Hasta ahora han sido letra muerta. Debemos hacerlas vivir.

-  Tercero, un plan para salir de la crisis, que debe encontrarse con una solución política. Estamos listos para trabajar en ella desde ahora, con todos los países que puedan contribuir a ello.

14 de abril de 2018

Consultar la evaluación nacional sobre el uso de armas químicas en Douma el 7 de abril:

Word - 48 KB
Los hechos acerca del ataque químico en Douma el 7 de abril
(Word - 48 KB)

Dernière modification : 16/04/2018

Haut de page