Celebración de la Fiesta Nacional de Francia [fr]

Ciudad de México, 14 de julio de 2018

http://youtu.be/FTLoglwTekQ

La Embajadora de Francia en México, Anne Grillo, celebró la Fiesta Nacional de Francia en el Club France, en presencia de miembros de la comunidad francesa y de numerosas personalidades del mundo político, económico, científico y cultural en México.

A continuación el discurso pronunciado por la Sra. Anne Grillo:

Distinguidas autoridades
Sr. Subsecretario, muy estimado Carlos de Icaza
Queridas amigas y amigos :

Cuando me presenté a ustedes el año pasado, todas las miradas estaban puestas en Francia y en su nuevo Presidente electo. Hoy, todas las miradas están puestas en México. Su país vive un momento histórico, una alternancia profunda e inédita, con una transición organizada y responsable.

La capacidad de nuestros países democráticos para hacer frente a tales cambios, para responder a las aspiraciones de nuestros pueblos y la capacidad de nuestras instituciones para asumirlos, es una gran fuerza.

Todo cambio es inevitablemente una apuesta por el futuro. Eso puede crear trastornos. Eso puede preocupar. Pero a final de cuentas, ¡qué ejemplo y qué esperanza México está ofreciendo a la comunidad internacional!

Este cambio no modifica de ningún modo la percepción que Francia tiene de México y de lo que deseamos hacer con ustedes.

México ha sido y sigue siendo un aliado natural de Francia, por dos sencillas razones que también son fundamentales:

Ante todo, México es la potencia ascendente de América Latina, por su peso demográfico y por su potencial económico, por supuesto, pero también porque es una “potencia pivote”: potencia horizontal, a la vez orientada hacia la parte de su fachada del Pacífico (como dan fe el Acuerdo de Asociación Transpacífico y la Alianza del Pacífico, que se reunirá en unos días en Puerto Vallarta); y hacia su fachada del Atlántico, en dirección de Europa en particular. Pero también es potencia vertical, a caballo entre Norteamérica y Sudamérica, en donde México desempeña un papel de primer plano en foros como la Comunidad de los Estados Latinoamericanos y la Organización de Estados Americanos. México es observador en la Organización Internacional de la Francofonía; es el único país latinoamericano a la vez miembro del G20 y de la OCDE; un país respetado y escuchado en las Naciones Unidas porque siempre ha sido una potencia de paz.

En un mundo en el cual la tentación es replegarse sobre sí mismo, a la hora de tomar decisiones ─sí, saber decidir y saber tomar posición son la responsabilidad de los grandes países─ debemos, unos y otros, contar con nuestros verdaderos amigos.

Así pues, cuando el Presidente Emmanuel Macron, apenas electo, propuso una Cumbre para el Planeta, dos años después de la Conferencia de París sobre el clima ─para asegurarse de los compromisos asumidos con un Pacto para el medio ambiente─ México fue el primer país en comprometerse.

En ese mismo espíritu, México, líder en el Pacto Mundial sobre Migración con Suiza, recibió ayer el apoyo decidido de Francia y de la UE para la conclusión de esta negociación.

La segunda razón que hace de México un aliado natural de Francia, es simplemente ustedes, queridos amigos mexicanos. La fuerza de este país reside en el talento de sus mujeres y sus hombres. Durante un año he viajado mucho a través del país. Me he reunido con personas de procedencia muy diversa. Tenía el deseo de conocerlos mejor. De esta afortunada experiencia me quedan cuatro convicciones:

Son ustedes talentosos. Ciertamente existen sus grandes grupos, abanderados prestigiosos de México en los cuatro confines del planeta. Pero su país esconde una gran cantidad de “pepitas de oro”, jóvenes talentos ocultos. Pienso en particular en los asociados mexicanos de la red de jóvenes empresarios y startepeurs franceses que me han impresionado. Pienso también en las laureadas mexicanos del concurso por la red de las 40 ciudades más innovadoras contra el cambio climático. Y no olvido el gran equipo del TRI ¡que nos hizo soñar en esta copa del mundo!

Son ustedes generosos. Y no son palabras huecas sin sentido. La solidaridad de la que dieron fe durante el doble sismo de septiembre suscita una gran admiración. Es por ello también que Francia está a su lado para la reconstrucción del patrimonio dañado. Nuestras dos Ministras de Cultura firmaron en abril un acuerdo de cooperación en este sentido y nuestros expertos intervendrán en dos construcciones, en particular en Puebla y Xochimilco.

Son ustedes valientes. En mis primeros meses en México, este valor adoptó el rostro y la voz de tres mujeres excepcionales. Dos grandes periodistas: Daniela Rea, la ganadora de nuestro premio Breach/Valdez de Periodismo y Derechos Humanos, que la embajada acaba de crear con la AFP, las Naciones Unidas y la Ibero; y Anabel Hernández a quien condecoré con la medalla de la Legión de Honor. Ambas investigaron, poniendo en peligro su vida, a la violencia y la corrupción. Sin olvidar a la Hermana Consuelo, ganadora de nuestro premio franco-alemán de Derechos Humanos Gilberto Bosques, por su acción en favor de las familias de personas desaparecidas.

Son ustedes gente abierta. Lo pude apreciar en las salas llenas, durante el Festival Cervantino en donde Francia fue la invitada de honor el pasado mes de octubre; y en la UNAM ─hace un mes─ cuando Cédric Villani, nuestra medalla Fields, abordaba los retos de la inteligencia artificial.

Al llegar el año pasado, pensaba que México era un gran país. Un año después, lo he confirmado plenamente.

Por ello les propongo seguir avanzando, renovando nuestra Alianza. Sobre proyectos concretos, en beneficio de nuestros dos países y de ambos pueblos, donde cada uno puede aprender del otro, en un ambiente de confianza y respeto.

Con este espíritu, les propongo que trabajemos juntos a partir de hoy, en tres grandes proyectos:

Primero, preparar la cuarta revolución industrial capacitando y formando a los jóvenes mexicanos en los oficios del mañana. El reto es considerable: el ochenta por ciento de nuestros jóvenes en la actualidad harán en 10 años un oficio que todavía desconocemos. Y en México en particular, la industria representa un treinta y dos por ciento del PIB, caracterizada por una fuerte competencia con los otros grandes países emergentes. Hemos emprendido esta mutación en Francia con una visión particular: en vez de simplemente automatizar, robotizar o digitalizar la herramienta de producción, autoridades y grandes empresas tecnológicas trabajan juntos en la recalificación de empleos. Será el tema del Foro franco-mexicano de negocios en octubre en Monterrey, donde inaguré el año pasado una oficina de la embajada.

Segundo, proteger mejor a nuestros ciudadanos: Participando en la formación de sus magistrados y sus policías, para volver a dar, de esta manera, confianza a los mexicanos en las instituciones que los protegen. En Francia, se hizo un importante trabajo en nuestras escuelas de formación de magistrados y policías que pueden hoy en día compartir esta experiencia con México, como lo hacen con otros países.

La formación es una dimensión esencial de una política de prevención, sin embargo, no basta. Las instituciones deben reaccionar rápida y correctamente a los delitos. Al respecto, México tiene experiencias originales y eficaces. Pienso en la Coordinación Nacional Antisecuestro (CONASE) con la cual trabajamos, desde la necesaria atención a las víctimas hasta las indispensables técnicas de investigación. Así como sucede en esta cooperación, podemos trabajar en otros ámbitos.

Apoyando más concretamente algunas categorías de personas. Me refiero en particular en las mujeres. Ellas son en este país ─como en tantos otros─ un vector de cambio. Con el apoyo de ONU mujeres, acepté animar durante un año, el trabajo de las embajadas y las agencias internacionales comprometidas en favor de las mujeres, con las asociaciones mexicanas. Pueden ustedes contar conmigo, y por supuesto también con todos mis colegas embajadores y directores de agencias, para que este trabajo nos lleve a acciones concretas que puedan alimentar las políticas de las autoridades mexicanas en materia de Derechos Humanos y de igualdad de género.

Tercero proyecto: hacer que nuestras sociedades sean más justas.

A través de la educación. Participando en la formación de profesores y directores de escuela. Multiplicando nuestros intercambios cruzados de médicos, ingenieros, artistas y científicos. Al final de este mes, 450 jóvenes mexicanos viajarán a Francia, en el marco de programas de cooperación emblemáticos que tenemos con el CONACYT y la Secretaría de Educación Pública.

En el ámbito de la salud, a través de proyectos que permitan el acceso de las poblaciones más vulnerables, a los cuidados médicos: la extensión de una red de servicios de urgencia, a partir de la exitosa experiencia del SAMU de Puebla; y la participación en el desarrollo de centros de cuidados médicos, en el marco de nuestra cooperación entre la Asistencia Pública-Hospitales de París, la secretaria de salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social.

Queridos amigos mexicanos, pueden contar con nosotros, Francia, los franceses y el “equipo Francia en México”. Estamos a su lado.

Pero Francia, es también Europa. Y Europa puede aportar mucho a México. La renovación del acuerdo global que une México a la Unión Europea abrirá nuevas perspectivas comerciales. Pero Europa no es sólo un mercado, es también un proyecto político moderno y un proyecto de paz. La paz y la reconciliación fueron el motor de la construcción de este espacio político único del mundo. Esta experiencia democrática, la Unión Europea y sus Estados miembros pueden compartirla con ustedes.

Esto que queremos hacer en nuestra relación bilateral en beneficio de nuestros pueblos; debemos también promoverlo a escala mundial, pero juntos y al mismo tiempo. Todos los temas en los cuales estamos trabajando son, en efecto, retos mundiales.

[Parte del discurso, dirigido a los franceses, en francés]

Queridos compatriotas:

México se ha modernizado profundamente. Ya probó su capacidad para resistir las crisis. Evoluciona. Lo habrán comprendido: para Francia, México tiene la vocación de ser una gran potencia. Una potencia que puede contribuir a la estabilidad del mundo en el cual vivimos, en donde ningún país puede, solo y de manera unilateral, influir de manera duradera en el curso de los acontecimientos.

Sé que algunos de entre ustedes ya están convencidos de ello. Pienso, en particular, en ustedes, empresarios franceses, que nunca han dejado de invertir en este país. En solamente dos años, las empresas francesas invirtieron cuatro mil millones de dólares USD contra siete mil millones en quince años, entre 2000 y 2015. Desde hace un año, lo estoy viviendo personalmente, participando en un gran número de inauguraciones de nuevas plantas que abren ustedes.

Podemos probablemente hacer más en la relación que nos une a este país y a los mexicanos, que nos brindan su hospitalidad: ya sea que estemos de paso o que hayamos echado raíces.

Hace un momento evocaba al “equipo Francia en México”. Pensaba sobre todo en ustedes al decirlo. Tienen un papel clave que desempeñar, ya sea como ¡consejeros consulares, cónsules honorarios, empresarios, investigadores, artistas, voluntarios de asociaciones, profesores, estudiantes, periodistas!

Sobre todos los grandes proyectos que mencioné, pueden aportar su contribución. Por ejemplo, ustedes empresas francesas: tienen en México sus plantas que destacan entre las más modernas del mundo en los ámbitos clave de su economía (aeronáutica, salud, sector automotriz, sector agroalimentario) y centros de investigación e innovación cuyos conocimientos y experiencia pueden aprovecharse para formar a los ingenieros del mañana: los que México necesita, y que ustedes también van a necesitar. De igual forma son ustedes numerosos, en asociaciones francesas y ONGs internacionales, en trabajar en proyectos sobre desarrollo solidario, sobre el empoderamiento de las mujeres, sobre las poblaciones autóctonas.

Cuento con ustedes para seguir enarbolando muy en alto los colores de Francia: una Francia que se mueve, que hace oír su voz, una Francia creativa, generosa y solidaria. A la imagen de la movilización de todos ustedes ─asociaciones, escuelas, familias, empresas, representantes electos─ durante los sismos que tanto afectaron a México en septiembre.

Permanezcamos colectivamente a la altura de los valores que nos unen y que celebramos en este 14 de julio: ¡Libertad, Igualdad, Fraternidad!

***

No quisiera terminar sin agradecer a quienes nos permiten reunirnos el día de hoy:

- a usted, Sr. Presidente del Club France, muy estimado Albert Weil, por su generosidad constante, y a usted, querida Michel Jemme;

- a todos nuestros patrocinadores, por su fidelidad y confianza;

- a mi equipo de trabajo, que no escatimó esfuerzo alguno para que este momento se convirtiera en una fiesta. Luego de un primer año juntos, Es el momento de decirlo: ¡Me siento muy orgullosa de este equipo y del trabajo realizado”!.

Obviamente, en esta víspera de la final de la Copa del Mundo, quisiera mandar buenas vibras a nuestro magnífico equipo de Francia. Allez les Bleus!

¡Gracias a todos ustedes por su presencia! Merci pour votre amitié.

¡Vive la France! ¡Viva México! ¡Viva la amistad franco-mexicana!

Dernière modification : 16/07/2018

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