Tercer Foro Franco-Mexicano de Ciencia, Tecnología e Innovación en San Luis Potosí (29 y 30 de mayo de 2018).

Palabras de la Embajadora Anne Grillo durante la inauguración del Tercer Foro Franco-Mexicano de Ciencia, Tecnología e innovación

San Luis Potosí, 29 y 30 de mayo de 2018

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Sr. Juan Manuel Carreras López, Gobernador del Estado de San Luis Potosí,
Sr Enrique Cabrero, Director General del CONACYT,
Sr. Manuel Villa Rubio, Rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí,
Sr. Alain Beretz Director General de Investigación e Innovación del MESRI,
Sr. Cedric Villani, Diputado, M. le député,
Sra. Elizabeth Barbier, Directora General Delegada del IRD,
Sr Philippe Raimbault, Rector de la Universidad Federal de Toulouse,
Amigas científicas y amigos científicos de Francia y México:
Queridos amigos,
Señoras y señores:

No soy científica, soy diplomática, y voy a hablar con mucha humildad en este foro, la verdad me da gusto participar en la inauguración de este tercer Foro Franco-Mexicano de Ciencia, Tecnología e Innovación. Su realización no hubiera sido posible sin el valioso apoyo del CONACYT y del Ministerio de Enseñanza Superior, Investigación e Innovación. Gracias en especial a Enrique Cabrero y a Alain Beretz
Esta tercera edición del Foro ─luego de 2013 y 2015─ da fe de la excelencia de las relaciones franco-mexicanas en el campo científico y tecnológico. Y no sólo por la ambición de su programa, sino sobre todo por la magnitud de la participación y la calidad de los investigadores invitados de ambos países.

Por supuesto que nos congratulamos por las colaboraciones científicas, muy fructíferas por cierto entre Francia y México. No obstante, cabe recordar que esta relación se inició a finales del siglo XVIII y se amplió notablemente con la Independencia de Mexico.

Hacia fines del siglo XVIII, el continente americano parecía estar cubierto por un velo de mitos y misterios, para gran parte del mundo. Los secretos del nuevo mundo, casi escondidos, eran objeto de una intensa curiosidad por parte de la Ilustración y de la sed de conocimiento de los naturalistas: había un gran deseo por clasificar las especies, siguiendo así la escuela de Linnée.

En aquella primera mitad del siglo XIX, hubo más de sesenta expediciones científicas entre Francia y México. Y fue así como nacieron, por fortuna, la biogeografía y la ecología.

Pero la preocupación de nuestras comunidades científicas no se limitaba únicamente al desarrollo del conocimiento: nuestros países, en la primera mitad del siglo XIX, procuraron también darle un papel relevante a la ciencia, para consolidar y desarrollar los Estados.

Y es precisamente esta convicción, la que seguimos compartiendo ─Francia y México─ con mucho énfasis.

Pero nuevamente de regreso al siglo XXI, me gustaría destacar tres puntos que me parecen ilustrar la calidad de nuestra relación científica.

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El primero objetivo y altamente significativo, es el que se refiere a las copublicaciones científicas: Francia se afirma ─desde hace más de 20 años─ como el tercer socio de México con cerca de 1200 artículos científicos anuales, como lo recordó Alain Beretz, en las grandes revistas mundiales. Se trata de un crecimiento de más de 400 % desde el año 2000. Y si bien es cierto que seguimos desarrollando exitosos programas en arqueología y en ciencias humanas, hemos llegado a ser ser el primer socio de México en ciencias aeroespaciales y en automática. Nos sentimos muy orgullosos de ello.

En seguida, la pregunta que se impone es ¿cómo desarrollar una ciencia dinámica? Todos conocemos la respuesta: imposible lograrlo sin una acción determinante sobre la formación de los nuevos investigadores. Y en este rubro nos felicitamos y sobre todo agradecemos al CONACYT por tener a más de 800 estudiantes mexicanos en maestría y más de 300 doctorantes en Francia ─de estos últimos la tercera parte corresponde a las ciencias de la ingeniería. Además, el porcentaje sigue aumentando a un ritmo de más del 15% anual. Es una gran responsabilidad, pero nos sentimos muy halagados por la confianza que nos brinda México, al dejar en nuestras manos una parte significativa del futuro de su país.

Por último nuestra filosofía ─al hacer ciencia hoy día entre Francia y México─ consiste en unir a los equipos de investigadores en espacios comunes de trabajo y con el tiempo necesario para dedicarlo a la ciencia. Queremos consolidar los criterios de perennidad y unidad: afortunadamente los compartimos con el CONACYT y con las universidades francesas y mexicanas.

Hemos logrado, como en tantos otros ámbitos, grandes avances en nuestras relaciones. Pero nuestros dos países quieren ir todavía más lejos. Ese fue precisamente el sentido de la visita oficial a México, a finales del año pasado, de nuestro Ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Yves Le Drian: consolidar una alianza con México, materializando proyectos comunes en beneficio de ambos países.
Por eso, antes de terminar, me gustaría hacer algunas proposiciones para el futuro. Lo pongo en la mesa de los debates de hoy y mañana.
Me parece indispensable que tengamos una alianza científica más fuerte ante los desafíos científicos y de innovación del siglo XXI. En particular, los retos que representan los cambios globales. Por ejemplo, con respecto a la conferencia magistral que nos dará Cedric Villani ─y a la luz del muy importante informe que presentó el Presidente Macron hace unas semanas─ me parece fundamental el desarrollo conjunto de una colaboración estrecha en materia de inteligencia artificial. Y en este rubro, asociando no sólo a los científicos sino también a las empresas, como ha sucedido con el supercalculador.
Otro desafío ─que merece la participación de ambos países para un mejor desarrollo─ es la adaptación al cambio climático. Y esto tanto en el análisis del cambio y sus impactos, como en las adaptaciones urgentes por implementar: a saber las energías renovables, las ciudades inteligentes, la agro-ecología y la salud, asociando con eficacia a los tres pilares que son ciencia, sociedad y empresa.

A la luz de las fructíferas relaciones que estamos consolidando con el CONACYT, las universidades y las instituciones científicas en México, no me queda la menor duda de que nos espera un futuro lleno de grandes oportunidades y con muchos más logros todavía.
Sólo me resta decir lo feliz que me siento de estar aquí en San Potosí. Y no solamente porque tanto la ciudad y el estado tienen importantes relaciones culturales, académicas y económicas con Francia. Sino sobre todo por la tradicional hospitalidad que nos brindan y el gusto de compartirla con todos ustedes.
¡Gracias y… mucho éxito en sus trabajos!

Dernière modification : 29/05/2018

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