Mensaje con motivo de la conmemoración de la victoria del 8 de mayo de 1945 (8 de mayo de 2020) [fr]

Debido a las restricciones sanitarias por el Covid-19, la Embajadora presidió este viernes una ceremonia de conmemoración del 8 de mayo de 1945 en la Embajada de Francia en México.

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En presencia del Cónsul General, Marc Peltot, el Agregado de Defensa, Jean-Yves Ami, del Consejero Consular, Gerard Signoret y integrantes de asociaciones patrióticas, la Embajadora rindió homenaje a los combatientes que defendieron los ideales de paz y de justicia durante la Segunda Guerra Mundial a costa de muchos sacrificios e incluso de sus vidas, y dio lectura al mensaje pronunciado hoy por el Presidente de la República, Emmanuel Macron, en París.

* Las ceremonias conmemorativas del 8 de mayo se organizan tradicionalmente en el Panteón francés del Cementerio de la Piedad.

Mensaje del Presidente de la República Emmanuel Macron con motivo de la conmemoración de la victoria del 8 de mayo de 1945

8 de mayo de 2020

Este 8 de mayo no es un 8 de mayo cualquiera.
No se siente como un día de celebración.
Hoy, no podemos congregarnos frente a los monumentos de nuestras ciudades, en las plazas de nuestros pueblos, para recordar nuestra historia juntos.
A pesar de todo, la Nación se congrega a través del pensamiento y los miles de vínculos que nuestra memoria común teje entre cada uno de nosotros, este tejido de los pueblos, que agitamos hoy en un homenaje silencioso.

Es en la intimidad de nuestros hogares, al decorar nuestros balcones y ventanas, que evocamos este año el glorioso recuerdo de aquellos que arriesgaron sus vidas para derrotar el flagelo del nazismo y recuperar nuestra libertad.
Esto fue hace 75 años.
Gracias a ellos, nuestro continente cerró el capítulo más oscuro de su historia: cinco años de horror, de dolor, de terror.

Para nuestro país, esta lucha comenzó desde septiembre de 1939.
En la primavera de 1940, hace 80 años, la ola enemiga había invadido las fronteras del noreste y el bastión de nuestro ejército no había resistido.
Nuestros soldados, sin embargo, se habían distinguido en numerosas ocasiones. Los de Montcornet, los de Abbeville, de Gembloux o de Stone, los hombres de Narvik, los cadetes de Saumur o el ejército de los Alpes habían defendido enérgicamente nuestro territorio y los colores de nuestro país.
Ellos son “los del año 40”. Su valentía no debe quedar en el olvido.
En el ocaso de esta “extraña derrota”, encendieron antorchas. Su brillo era un acto de fe que, en el corazón del colapso, hizo surgir la promesa del 8 de mayo de 1945.

Este nuevo amanecer fue más tarde conquistado por una larga lucha mediante el combate de los ejércitos franceses y de los ejércitos aliados, por los franceses libres que nunca abandonaron la lucha, por la dedicación y el sacrificio de los Resistentes del Interior, por cada francesa y cada francés que rechazó la deshonra de nuestra nación y la desviación de nuestros ideales.

La gran alianza de estas valentías permitió al general DE GAULLE sentar a Francia en la mesa de los vencedores.

La dignidad mantenida, la adversidad superada, la libertad reconquistada, la felicidad reencontrada: se lo debemos a todos estos combatientes, a todos estos Resistentes.
A estos héroes, la Nación expresa su inquebrantable gratitud y su reconocimiento eterno.

El 8 de mayo de 1945, una alegría abrumadora se apoderó de los pueblos. Las banderas decoraban las ventanas, pero también numerosos hombres habían muerto, incontables vidas se habían destrozado, tantas ciudades en ruinas. Al júbilo le sucedió la tristeza y la desolación.
Con el regreso de los deportados, los pueblos pronto descubrieron la barbarie nazi en todo su horror…

Nada volvió a ser como antes nunca más.
La fragilidad revelada de nuestras vidas y de nuestras civilizaciones las volvió aún más preciosas. Al final de esta larga noche que había recorrido el mundo, era necesario que la humanidad levantara la cabeza. Acababa de descubrir con horror que podía aniquilarse a sí misma y ahora tenía que reconstruir el mundo, desde los cimientos, o al menos “evitar que el mundo se derrumbara”, en palabras de Camus.
Esos fueron los años, en Francia, de la unidad nacional para fundar “los días hermosos” anunciados por el Consejo Nacional de la Resistencia y que pronto llegaron.
Fueron los años, en Europa, de un esfuerzo común para construir un continente pacífico y fraterno.
Fueron los años, en el mundo, de construir las Naciones Unidas y el multilateralismo.

Hoy, conmemoramos la Victoria de ese 8 de mayo de 1945, por supuesto, pero también, y sobre todo, la paz que la sucedió.
Ésa fue la victoria más grande del 8 de mayo. Nuestro mayor triunfo.
Nuestra lucha común, 75 años después.

¡Viva la República!
¡Vive Francia!

Dernière modification : 11/05/2020

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