¿Por qué invertir en Francia?: Discurso de la Embajadora en el Tercer Congreso Fiscal de Guadalajara (24 nov. 2017)

Discurso de la Sra. Embajadora de Francia en México, Anne Grillo, sobre el tema de la atractividad de Francia (Mes de la inversión en Francia)
Guadalajara, 24 de noviembre de 2017

He venido a hablarles de Francia: convencerlos para que se interesen por este país en el centro de Europa, y para concretar, quizás, un proyecto de inversión en Francia. Y esto ya sean ustedes empresarios, inversionistas o consejeros de empresas à la búsqueda de diversificar sus inversiones, en particular, en el extranjero. ¿Por qué invertir en otra parte que en México y por qué tan lejos? me preguntarán ustedes.

México ha tomado la decisión, pertinente, de internacionalizar su economía. ¿Cómo? A través de acuerdos comerciales y de una apertura a las inversiones extranjeras en numerosos ámbitos gracias, en particular, a reformas estructurales ambiciosas: energía, telecomunicaciones, fiscalidad.

México también ha ido a buscar en el ámbito internacional su crecimiento, nuevas competencias y la tecnología que necesita para tener una economía más competitiva. Francia afronta el mismo reto. Para mantenerse à la altura de la competencia internacional, México busca permanentemente modernizar su economía: invertir en el extranjero puede abrirle oportunidades y permitirle llevar a cabo transformaciones más rápidas.

¿Por qué invertir más en Francia que en otra parte? Por al menos tres razones:

1/ Es mejor hacer negocios en confianza en un país amigo, fiable y previsible. Esto es lo que Francia es para México. Francia cree en México, en su estabilidad y en la calidad de su capital humano.

Más de 500 empresas francesas ya operan en México, en donde dan empleo a 120 000 personas. Y son cada vez más numerosas en invertir aquí: cada año, recibimos a más de 300 empresas que desean establecer nuevos flujos de negocios. Las empresas francesas siguen haciéndolo, sin dejarse perturbar por las incertidumbres que pesan sobre las negociaciones comerciales ─en particular el TLCAN─ o sobre las próximas elecciones. Recientes ejemplos dan fe de ello en los ámbitos de la energía, del tratamiento de resíduos. Hace apenas dos días presentaba yo a su Secretario de Economía, una delegación de unas treinta empresas francesas deseosas de desarrollarse en México.

Los estudiantes y los turistas franceses son también cada vez más numerosos en viajar México. Ayer justamente participé en la reunión anual del ANUIES, en donde Francia ocupó el lugar de honor.

La cooperación francesa apoyó la transformación del modelo económico mexicano, cuando fue necesario para pasar de una economía basada en los hidrocarburos, a una economía manufacturera. En efecto, fue el modelo de los sectores tecnológicos franceses el que se escogió para ello.

Precisamente, es porque Francia cree en México que el Ministro de Asuntos Exteriores propuso al Presidente Peña Nieto profundizar nuestra relación, y pasar de un estatus de socios a un estatus de aliados. Para que Francia y México hagan oír su voz juntos sobre los temas que consideramos esenciales para el porvenir de nuestros países y el de nuestro planeta: la paz, una mundialización inclusiva, el derecho como factor de regulación internacional, la protección del medio ambiente. Por ello, Francia es un socio a quien se le puede tener confianza.

2/ Invertir en Francia, es invertir en el corazón de Europa.

La Unión Europea es un único ejemplo de integración regional, en donde no sólo las mercancías y los capitales circulan libremente, sino también las personas y los servicios. Son estas cuatro libertades de circular que han fundado ─incluso después del retiro del Reino Unido─ un espacio de más de 500 millones de consumidores mucho más integrado que el que ustedes conocen través del TLCAN.

La integración europea se basó en la desaparición de fronteras y la conexión de sus territorios: la abolición total de las fronteras entre los Estados miembros, la conexión de los territorios es el desarrollo de una red de infraestructuras y transportes única en el mundo.

Muy integrada a nivel interno, Europa también se encuentra extraordinariamente abierta al mundo. En primer lugar, Europa y Estados Unidos son, y seguirán siendo todavía durante mucho tiempo, los primeros socios económicos uno para el otro: nada parece ser susceptible de trastornar esta relación a mediano plazo. Y posteriormente, Europa ha firmado acuerdos de libre comercio con la mayoría de los muy grandes conjuntos económicos: el más reciente de ellos con Canadá. De esta manera, un bien producido en Europa se abre mercados ─prácticamente exento de derechos de aduana─ de Estados Unidos a Japón, pasando por Canadá. A eso se añade la relación especial que Europa, y en particular Francia, mantienen con África, continente caracterizado hoy día por el más vigoroso crecimiento demográfico.

Los medios hablan mucho de la renegociación del TLCAN. Pero deben saber ustedes la Unión Europea y México están modernizando un acuerdo global que permitirá un libre comercio respetuoso de los intereses de cada una de las partes. A diferencia de Estados Unidos, la Unión Europea no tiene una relación de poder con México, sino más bien una asociación estratégica en la que todos ganan.

El pasado mes de mayo, los franceses eligieron a un nuevo Presidente de la República ─Emmanuel MACRON─ quien puso a Europa en la parte medular de su campaña y de su proyecto político. Eso abre nuevos horizontes para la Unión Europea, y eso debe incitarlos a mirar aún más cerca lo que pasa por allá.
• En primer lugar, Europa de la defensa: que permitirá luchar mejor contra el terrorismo y contra las amenazas a la paz, sin depender completamente de nuestro viejo aliado estadounidense.
• Después, la Europa de la innovación y las energías renovables: para cumplir con nuestros compromisos en la lucha contra los cambios climáticos, y crear nuevos empleos en la economía verde.
• Finalmente, la Europa protectora: para defender mejor el diálogo y bienestar sociales que debe apoyar la flexibilidad y la adaptación.

3/ Francia por último ofrece un ambiente único para los inversionistas extranjeros.

-  Ante todo se trata de un país en donde se vive bien: con 83 millones de visitantes al año, Francia es el primer destino turístico mundial. Nuestro país es reconocido mundialmente por su arquitectura, con más de 40 000 monumentos clasificados y 43 sitios inscritos en el patrimonio mundial de la UNESCO. Nuestra gastronomía está clasificada en el Patrimonio de la Humanidad: un reconocimiento que compartimos con México.

-  En segundo lugar es un país competitivo, tanto ahora ya por su fiscalidad como por su mano de obra: los inversionistas extranjeros ya juzgaban nuestra economía atractiva y creativa: tres cuartas partes de ellos, consideran a Francia como un destino competitivo. Las reformas emprendidas por el Presidente Macron refuerzan todavía más el poder de atracción de nuestro país, con la instauración de dispositivos que facilitan el diálogo social, que ya se desarrolla en la empresa; o incluso la supresión del impuesto sobre la fortuna y la reducción del impuesto sobre las empresas, del 33% al 25%, e incluso 15% para las pequeñas empresas: mejor aún, por lo tanto, que lo previsto por la reforma fiscal de Donald Trump.

-  Por último, es un país innovador: y prueba de ello, en 2016, son las 115 decisiones de inversión de empresas extranjeras que eligieron Francia para desarrollar en nuestro país sus actividades de investigación. El fabricante alemán Continental, por ejemplo, comprometido en la concepción del vehículo conectado, creó un sitio de Investigación y Desarrollo para ello, en Toulouse; Facebook eligió a París para su centro de investigación sobre la inteligencia artificial.

Una fuerte productividad, una mano de obra muy calificada y un nivel de excelencia en varios ámbitos académicos ─y entre ellos las matemáticas─ son pilares de nuestra economía. Entre los 44 laureados de la medalla Fields ─equivalente del Premio Nobel para los jóvenes matemáticos─ 11 son matemáticos cuyos trabajos se llevaron a cabo en Francia.

Conclusión: 22.000 empresas extranjeras han elegido Francia por tres ventajas fundamentales:
-  Francia es un país de confianza y amigo;
-  Francia está en el corazón de Europa y la está construyendo hoy más que nunca;
-  Francia no deja de innovar.

Empresas mexicanas ya han elegido a Francia: Cemex, Sigma Alimentos, Mexichem; al igual que jóvenes startups de las finanzas, la cultura, la movilidad.

¡Muchas gracias por su atención!

Dernière modification : 27/11/2017

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