Intervención de la Embajadora en la Universidad de Monterrey (25 de septiembre de 2017)

Intervención de la Embajadora en la Universidad de Monterrey
(Monterrey, 25 de septiembre de 2017)

"En México, Francia es el tercer destino de los estudiantes mexicanos [...], y los estudiantes franceses representan el segundo contingente de estudiantes extranjeros."

Buenas noches a todos, Señoras y Señores, estimados estudiantes y amigos de Francia, creo que también hay estudiantes franceses que están con nosotros.
Para mí es un honor expresarme el día de hoy ante ustedes. Se trata también de un estreno, puesto que es mi primera conferencia pública en México desde mi llegada hace 3 meses.

Me encuentro ahora en Monterrey para instalar en esta ciudad una oficina de la Embajada; no se trata de un consulado ─tenemos ya, por cierto, una excelente cónsul honoraria, la señora Susana Canales─; ni tampoco de un centro cultural; se trata de una oficina que funcionará directamente bajo mi autoridad. Una oficina encargada de coordinar esta presencia francesa en su ciudad, de brindar su apoyo a los flujos comerciales y, más allá de todo esto, promover a Francia en todos los ambitos. Me hace sentir muy feliz que Monterrey haya sido escogida para ser la sede de la primerísima oficina de una embajada de Francia en el mundo. Philippe Richou, que se encuentra aquí con nosotros, es su nuevo y flamante Jefe, José Manuel Blanco que también está aquí con nosotros y tratará de los asuntos culturales en la oficina.

Pero está noche, les quiero hablar de la Francia de hoy, una Francia, dinámica, moderna, y en movimiento. Me gustaría que nuestro intercambio de este día les sea muy útil y les convenza viajar a France.

Conferencia en la Universidad de Monterrey

Me gustaría compartirles tres ideas:


1. Francia está en movimiento, está cambiando, y eso es interesante que lo sepan;

Antes de resultar electo como Presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron publicó una pequeña obra: Revolución. Este título, que hace eco de la Revolución Francesa, encuentra también aquí, en México, una resonancia especial; en particular ahora que celebran ustedes este año el centenario de su propia revolución y de su propia Constitución.

Les da a ustedes una idea de su ambición.
De hecho, muchas cosas están moviéndose, cambiando, en Francia.
En primer lugar la vida política: los partidos tradicionales sufrieron fuertes derrotas; las tres cuartas partes de los diputados electos para la Asamblea Nacional, vienen de la sociedad civil, lo que promete un cambio en la manera de concebir las reformas y un punto de vista político renovado; además las mujeres representan ya un 40% de los diputados. Los nuevos diputados adoptaron muy rápidamente una ley llamada de “moralización” de la vida política. ¿De qué se trata? Se trata, por ejemplo:
-  de la imposibilidad que tienen los diputados de dar empleo a miembros de su familia,
-  de la imposibilidad de ejercer una actividad remunerada exterior,
-  de prevenir los conflictos de interés de todo tipo.

Después otra reforma: la educación, la enseñanza superior: para nuestro Presidente de la República, la “revolución” pacífica que desea poner en marcha durante su mandato, es ante todo la revolución de la educación. Él sabe perfectamente que la mayor injusticia social es en primer lugar la del acceso cada vez más difícil a una educación de calidad para todos. En Francia, tenemos desde la Edad Media universidades de prestigio reconocidas en todo el mundo. Pero la universidad francesa se reforma para adaptarse al mundo del trabajo.

Y para ustedes estudiantes, Francia debería ser, para ustedes estudiantes, cada vez más atractiva. Francia ocupa el cuarto destino mundial de los estudiantes internacionales por detrás de Estados Unidos, Inglaterra y Australia. En México, Francia es el tercer destino de los estudiantes mexicanos después de Estados Unidos y España, con cerca de 2800 estudiantes mexicanos que van cada año a Francia para hacer estudios en francés o en inglés. En la actualidad, 900 están inscritos en maestría y 300 en doctorado. Por su parte, México recibe cada año a cerca de 1500 y los estudiantes franceses, que representan el segundo contingente de estudiantes extranjeros aquí en México.

Esta situación, es el resultado de una cooperación muy activa entre universidades francesas y mexicanas: más de 800 acuerdos de cooperación activos existen, y Francia es el tercer socio científico de México.
Si desean ustedes proseguir sus estudios en Francia, pueden aprovechar los treinta acuerdos firmados entre la UDEM y los planteles franceses. Desde 2014, cerca de cien estudiantes de la UDEM han escogido a Francia para continuar sus estudios superiores.

Si no, pueden dirigirse a nuestro Espacio Campus France de Monterrey, cuyo responsable, Alexis Salou, se encuentra con nosotros aquí esta noche. Campus France, cuya nueva oficina inauguramos esta mañana, está situado frente al TEC de Monterrey: y está ahí para ayudarlos a preparar su proyecto de movilidad en Francia y para orientarlos en los trámites administrativos.
Ya después ─como se los dirán todos los que estudiaron en nuestras universidades algunos meses o durante varios años─ vivirán una experiencia inolvidable, tanto en el plano académico como humano. Esta estancia, en una de nuestras universidades, quedará grabada para siempre en su memoria y, Cuando regresen, podrán convertirse en miembros de la red “France Alumni Mexique” (www.francealumni.fr). Esta red está ahí para ayudarlos en su proyecto profesional, puesto que les dará acceso a las ofertas de empleo de las muy numerosas empresas francesas presentes en México.
Francia también va a hacerse cada vez más atractiva para los empresarios: quiero abordar aquí la modernización de la economía francesa. Comenzaré por destacar una reforma mayor, la reforma del código del trabajo. La nueva ley asignará un lugar central al diálogo social tanto en la contratación como en el despido; y como contrapartida protegerá las relaciones laborales –indemnización para el desempleo y formación profesional. Esta ley bajará también el costo laboral, reduciendo los cargos de la empresa, y mediante incentivos fiscales para el empleo. Sé que aquí en México, es algo importante para las empresas mexicanas que quieren invertir en Francia. Todo ello aumentará nuestra competitividad.
Segundo punto: Francia invirtió en la tercera revolución industrial, gracias a un programa público de inversión para el futuro de 57 mil millones de euros; este programa se enfoca en la enseñanza, la investigación, la modernización de las empresas, la innovación industrial y la transición digital así como energética.
Francia asciende hasta el segundo lugar en Europa en cuanto al financiamiento de las start-ups: ¡la French Tech avanza con viento en popa! Y me congratulo de que 17 start-ups mexicanas –gracias a un programa de Business France y del INADEM– hayan podido recientemente descubrir el ecosistema francés de las start-ups.

Los mismos estadounidenses observan el ecosistema digital francés con interés, y ahí invierten. Un gran dirigente americano, el Presidente y Director General del gigante informático Cisco, John Chambers, no se equivoca cuando dice de Francia lo siguiente: “Creo en este país. Francia está a punto de transformarse a fondo, es la Silicon Valley de Europa”.

Francia ya es sinónimo de mil nuevas inversiones extranjeras al año, es decir el primer destino europeo de inversiones de Estados Unidos; la red energética y de infraestructuras más eficaz de Europa; la mejor productividad también en Europa, lo cual implica también una plataforma de reexportación hacia los 27 países restantes de la UE y África, el Magreb.
Las más grandes multinacionales mexicanas tienen, en su mayoría, su sede en Monterrey: Grupo ALFA; Cemex: tercera cementera mundial; Femsa: primer multinacional de América Latina; Vitro: uno de los primeros productores de vidrio en el mundo; toda la siderurgia/metalurgia mexicana. Algunos de estos grupos ya están muy presentes en Francia: ALFA y Cemex en particular. Deseo que pronto sean todos. Eso es también el papel de un embajador en el mundo actual: defender el empleo en su país por supuesto, pero también contribuir a la creación de cadenas de valor mundiales, al servicio del progreso, al servicio de un desarrollo sustentable.
Cabe añadir que, en el contexto actual –con Estados Unidos más temeroso, más proteccionista– las empresas mexicanas pueden tener interés en mirar hacia Europa, hacia Francia.
¡Es entonces el momento de mirar más hacia Europa!


2. Francia está en el corazón de una Europa que les puede ser útil

Mirar hacia Francia, es mirar también hacia el corazón de Europa.

La Unión Europea es un ejemplo único de integración regional, en donde no solamente las mercancías y los capitales circulan libremente, sino también y sobre todo las personas. Muy concretamente, después de un agradable vuelo Air France México-París a bordo de un Airbus A380 –el avión de pasajeros más grande y más seguro del mundo (Made in France)– toman un Tren de Alta velocidad (TGV) –el segundo tren más rápido del mundo (Made in France)– para llegar a Estrasburgo en una hora 44 minutos. Una vez en la capital del Gran Este, suben en un tranvía en la estación central, descienden unas paradas más adelante y ya están ahí, en Kehl, en Alemania. Habrán cruzado la frontera franco-alemana sin darse cuenta: ningún puesto aduanal, ningún control de identidad, ningún muro que cruzar. Las fronteras se encuentran abiertas. La UE es, al respecto, muy diferente del TLCAN.

Por cierto, los medios de comunicación hablan mucho de la renegociación del TLCAN. Pero deben ustedes saber que México tiene otros socios, fiables, de buena voluntad y dispuestos a reforzar sus inversiones aquí en Monterrey, en Guadalajara o incluso en Tapachula: y no solamente en las ciudades fronterizas de Estados Unidos. Se habla menos claramente de ello en la prensa, pero la Unión Europea y México están modernizando un Acuerdo Global que permitirá, en particular, un libre comercio respetuoso de los intereses de cada una de las partes. A diferencia de Estados Unidos, la Unión Europea no está en una relación de poder con México: se trata más bien en una asociación estratégica en la que todos salimos favorecidos. Pienso sinceramente que la Unión Europea puede ser una alternativa interesante, para la nueva generación de mexicanos que ustedes representan.

Francia siempre ha desempeñado un papel pionero en Europa, pero cada Estado miembro avanza a su ritmo. Por cierto, en la actualidad “sólo” hay 19 países miembros de la zona EURO. Pero si ustedes retiran dinero en un cajero en Estrasburgo, pueden gastarlo en Helsinki (Finlandia), en Nicosia (Chipre) o en las Islas Canarias (España). La Unión Europea es así una zona de co-prosperidad que representa más de un 20% del PIB mundial.

Pero no hay que ver a Europa solamente como un success-story económico. Europa, es ante todo la historia de un continente desgarrado por dos Guerras Mundiales, dividido por la cortina de hierro durante más de 40 años, que supo reunificarse con una consigna: “¡nunca más!”. La Unión Europea obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 2012 por haber contribuido “durante más de seis décadas, a promover la paz y la reconciliación, la democracia y los Derechos Humanos en Europa”.
La Unión Europea enarbola los valores universales de libertad, de igualdad, de dignidad humana, del Estado de Derecho y el respeto de las minorías. Francia desempeña un papel clave en esta Europa.

Hoy en día uno los primerísimos aliados de ustedes es Europa. Sencillamente porque compartimos los mismos valores,: los Derechos Humanos, los mismos deseos, los mismos sueños; un mundo regulado por el derecho, no por la fuerza; la regulación financiera; una mondialización equilibrada, y la lucha contra el cambio climático. Hemos visto, estos últimos días, a fuerza de huracanes, sus efectos desastrosos.

Un Embajador europeo, a fortiori un Embajador de Francia, dedica necesariamente una parte de su tiempo a promover estos valores, en su país de residencia


3. Por último, Francia es también un país que se compromete por el planeta.

Hace 30 años, un informe de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de las Naciones Unidas inventaba el concepto de “desarrollo sustentable”. Se admitía que la “sustentabilidad” era la condición para dejar a las generaciones futuras, la generación de ustedes, la de mis hijos, la de los futuros hijos de ustedes, un planeta vivible.
Para ustedes, es una evidencia. Pero no es el caso para todo el mundo. Sin embargo, sólo tenemos un planeta. Sus recursos son limitados, algunas se agotan, otros necesitan tiempo para regenerarse. El pasado 2 de agosto, habíamos consumido colectivamente todo lo que la Tierra puede regenerar en un año. Desde entonces, vivimos “a crédito” sobre los recursos de nuestro porvenir, del porvenir de ustedes.
A los ojos de Francia, este combate por el planeta es fundamental. Trabajamos muy estrechamente en este ámbito con México, cuyo Premio Nobel de Química Mario Molina había, por su parte, demostrado desde 1995 el impacto humano en el “agujero de la capa de ozono”.

Francia está trabajando a la vez en la búsqueda de las causas y en la búsqueda de soluciones para el planeta.

Por ello Francia aceptó presidir la COP21 en París en 2015, con un doble objetivo: instaurar un nuevo marco multilateral de lucha contra el cambio climático, y poner en marcha una “agenda de soluciones”.

Este acuerdo debe permitirnos:

• contener la elevación de la temperatura media del planeta,
• ayudar a los países a adaptarse –a la elevación de las aguas, a los huracanes–
• y financiar esta transición, en particular, en los países más pobres.

Para ir más allá de las palabras, Francia llevó así, con todos sus socios –México, la Unión Europea, y también las ciudades, las empresas, las regiones, las universidades, la sociedad civil– una agenda concreta de acciones.
Ese es nuestro éxito: se trata de ciudades que actúan, empresas que innovan. La ciudad de México se ha dotado con una central de termo-valorización de residuos, con tecnología francesa: un tercio de la basura de la ciudad harán funcionar pronto el Metro de la Ciudad de México. Las empresas se comprometen a favor de las energías renovables, porque es el porvenir. Se inventa un alumbrado utilizando un recurso universal: la gravedad. Un saco de arena desciende lentamente, y se activa la luz durante dos horas…
Porque como se trata del futuro, Francia asume sus responsabilidades. Invita a todas las buenas voluntades a trabajar en la lucha contra el cambio climático, mediante la plataforma “Make Our Planet Great Again”. Alrededor de 2 500 investigadores et igual número de estudiantes ya se dieron a conocer por contemplar estudios, una tesis, una estancia de investigación en Francia. ¿Por qué? Porque Francia dispone de laboratorios de primer plano en modelización del clima, observación de la Tierra (visualizar la deforestación, el deshielo de los glaciares, el aumento de la temperatura de los océanos), para la producción y el almacenamiento de energía solar, etc.; porque Francia está abierta a todos los talentos, para trabajar juntos.
Francia desea ya, ir más allá, y proponer que la protección del medio ambiente se reconozca, a escala internacional, al mismo nivel que los Derechos Humanos fundamentales: el Presidente de la República presentó este proyecto de “Pacto mundial por el medio ambiente” en la Asamblea General de las Naciones Unidas hace algunos días.

Francia se está moviendo, hace que se mueva Europa y, por lo tanto, el mundo. Yo estoy ahí para que México se mueva con Francia. Y tenemos tantas cosas en común –demasiadas quizás– y una larga historia compartida en particular, como para que no lo logremos.
¡Muchas gracias!

Dernière modification : 27/09/2017

Haut de page