Inauguración del Foro francomexicano de Monterrey (24 de octubre de 2018) [fr]

Discurso de Anne Grillo, Embajadora de Francia en México
Inauguración del Foro francomexicano de Monterrey sobre la Industria del futuro y la eficiencia energética

Monterrey
24 de octubre

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Señor Gobernador,
Señoras y señores:

Como otros, pero más que otros, México sabe que debe prepararse para la cuarta revolución industrial. Con una industria que representa 36% del PIB actual y emplea a 25% de su población activa, es decir, 25 millones de personas, el reto es considerable y el éxito obligatorio pues se trata de una competición mundial.

Cuarta revolución industrial sí, ¿pero de qué se trata? De transformar el modelo de producción actual integrando las nuevas tecnologías. Para México, este reto es considerable pues no bastará solamente con inyectar soluciones innovadoras en los procesos industriales existentes. México tiene una mano de obra muy abundante y una población joven. Por ello debe ir pensando en el porvenir de esta mano de obra al mismo tiempo que en el de sus plantas productoras. Se trata de “mejorar la calidad” tecnológicamente y también de apoyar la transformación de cientos de miles de empleos de hoy, en profesiones del mañana.

Se trata de un desafío enorme. Pero en realidad, este reto ya está aquí. Y es ahora que es preciso comenzar a afrontarlo.

Este foro de negocios, el primero sobre este tema, nació de estas preocupaciones y de experiencias compartidas en numerosos encuentros con empresas mexicanas y francesas.

Decidimos organizarlo en Monterrey, en este lugar tan simbólico que es el Parque Fundidora, emblema de la historia industrial de México.

Optar por Monterrey era más que evidente. Aquí, percibimos una toma de conciencia profunda de este reto, tanto con los responsables políticos como en las empresas o incluso en las prestigiosas universidades de Nuevo León. Y no fue, por cierto, una sorpresa. En Monterrey se encuentran las sedes de los más grandes conglomerados industriales mexicanos. Sus empresarios son audaces y visionarios. En mis pláticas con algunos de ustedes pude confirmar que están conscientes de que México no puede contentarse con ser “el taller del mundo” a menor costo, y en particular el de Estados Unidos, adonde se van 80% de las exportaciones. Conscientes de que México debe también actuar ante lo que emprenden otras grandes potencias industriales mundiales: China en particular. Conscientes de que esta nueva revolución industrial es una cuestión de supervivencia económica. Los países, maduros o emergentes, que se queden rezagados, se quedarán atrás y por mucho tiempo.

Estos capitanes de industria han forjado la historia industrial de México. Son ellos quienes forjarán su futuro.

Por supuesto que el paso hacia la industria del futuro debe enfrentar serios obstáculos. En primer lugar, es preciso superar dificultades estructurales: la ausencia –hasta ahora– de una política industrial nacional y de un ecosistema de innovación; además, el financiamiento de la innovación y de las pymes sigue siendo insuficiente, inferior al de otros países latinoamericanos. Eso se explica por el posicionamiento de México en la cadena de valor, de una producción basada todavía y ampliamente en una manufactura de montaje. A eso se añaden inevitables resistencias culturales. Hacer que evolucione una empresa no es cosa fácil. Es necesario tomar en cuenta su historia, a menudo familiar en México, y su medio ambiente.

Pero México tiene todas las ventajas, más que otros, para lograr esta transformación. Y Nuevo León puede desempeñar un papel pionero y motor.
Ante todo, la voluntad política está ahí. Fuerte. Se traduce por la iniciativa Nuevo León 4.0 quien mencionó usted, señor gobernador, hasta ahora la más lograda en México y que podría servir de referencia a otros estados industrializados de México, o incluso prefigurar una política nacional. Esta iniciativa es apoyada, y esto es importante, por el sector empresarial regiomontano.

Posteriormente, hay en este país una mano de obra de una muy gran calidad. Se los digo porque lo confirmo en todas mis visitas de empresas. Tienen ustedes gente de gran talento.

México, por último, es un país abierto. El nuevo acuerdo TMEC confirma la apertura de los mercados estadounidense y canadiense. Se trata de una oportunidad que México debe aprovechar para posicionar mejor todavía su industria.

Para lograr esta transformación, México necesita socios capaces de ayudar al país a dotarse con tecnologías, a implementar nuevos procesos, a recalificar empleos, a crear nuevos sectores para prepararse a las profesiones del mañana que, por definición, no existen todavía. Concretamente, a ayudar al país para lograr esta transformación.

Francia les propone ser este socio: mejor dicho, este aliado.

En primer lugar, nosotros los franceses, comprendemos mucho mejor este reto, porque ya nos vimos confrontado a él. Nuestra demografía activa, el desempleo de los jóvenes nos obligaron a concebir nuestra transformación industrial como un reto a la vez tecnológico y de competitividad, pero también en términos de cohesión social.

Además, Francia tiene todas las ventajas para apoyar a México a través de sus empresas, sus instituciones de formación e investigación, sus polos de competitividad y también la organización implementada para coordinar a todos los actores públicos y privados competentes, en el marco de nuestra “alianza para la industria del futuro”.

Les decía al principio que el reto está ahí, ante nosotros. Así que les propongo hoy, no mañana, un plan de acción basado en compartir experiencias:
- Implementación de un modelo global de transformación, que conjugue soluciones tecnológicas, programas de formación; transferencia de tecnología con el valor agregado que permite esta “mejora de calidad” del aparato productivo mexicano. México debe poder contar, a largo plazo, con su propio sistema sin ser dependiente del exterior. Las empresas francesas han desarrollado soluciones en numerosos ámbitos; y están hoy aquí, en gran número, para presentárselos. Aprovecho esta oportunidad para saludarlas y agradecerles su disponibilidad.
- Creación de un ecosistema de innovación de gran calidad. Francia, aunque todo el mundo no lo sabe, es líder en Europa en la creación de empresas y en la obtención de fondos realizada por starts up, además de que tiene la incubadora más grande del mundo en París: la estación F es hoy día el símbolo de ello. Nuestro ecosistema se construye, con éxito. Puede ofrecer a México enseñanzas más cercanas a sus necesidades, que medio ambientes muy maduros, como en Estados Unidos.

Este plan es fácil de poner en marcha pues lo que construimos en Francia ya es accesible en México: la mayoría de las grandes empresas francesas aquí desarrollan una actividad de innovación y de investigación/desarrollo. En México tiene plantas de producción que se encuentran entre más modernas del mundo, y en sectores diversificados (motores de aviones, vacunas contra la gripe; fábrica de vidrio; equipamientos automotrices). Y han contribuido, con la ayuda de la cooperación pública francesa, a crear centros de formación e innovación a las profesiones que México necesitará mañana.

Tenemos también programas de intercambio que permiten todos los años a 115 futuros ingenieros y a 200 ejecutivos intermedios formarse en las más importantes escuelas francesas de ingeniería y gestión. Tenemos en México, en nuestro liceo, un ciclo inicial de formación de los ingenieros bilingües y biculturales (30 por año). En cuanto a Monterrey, abrimos la primera universidad tecnológica bilingüe de América Latina: una ilustración de esta cooperación a largo plazo que deseamos establecer aquí, en Nuevo León.

Estos jóvenes mexicanos que formamos con ustedes son su activo para lograr esta transición. Se trata hoy día de preparar a nuestras juventudes respectivas a la transformación digital en una lógica también intercultural. A este respecto, me congratulo de que Francia sea el tercer destino de los estudiantes mexicanos, después de Estados Unidos y España; y que los Franceses sean cada vez más numerosos en venir a México, a Monterrey en particular.

Creo que podemos lograrlo: nuestras empresas no sólo son competentes, sino que además la confianza nos respalda. La larga historia que une a nuestros dos países, el conocimiento profundo que tenemos uno del otro y el deseo mutuo de éxito favorecen esta confianza. Y esto es sin duda fundamental cuando debemos afrontar juntos, en nuestros países, un reto como el de la industria del futuro. Es aceptar compartir nuestros desarrollos y, de manera singular, el futuro de nuestras juventudes.

Deseo de todo corazón que los intercambios que sostendrán durante estos dos días se concreten con asociaciones de cooperación ambiciosas.

Por mi parte, me gustaría decirles que “el Equipo Francia” que organizó este foro (la Embajada a través de Business France y la oficina de Francia que abrimos hace un año, la cámara de comercio franco-mexicana, que va próximamente a tener una representación en Monterrey, la red de los Consejeros del comercio exterior) está preparado y listo para establecer con ustedes, en este ámbito de la industria del futuro, una alianza, a semejanza de la que existe en el ámbito político.

Dernière modification : 24/10/2018

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